viernes, 21 de mayo de 2010
SI DIOS FUERA MUJER - MARIO BENEDETTI
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
EL DESTINO DE CADA UNO
El destino de cada uno
View more presentations from Jorge Llosa.
Nadie conoce a alguien ... Nada acontece en esta vida... Ninguno llega a nosotros... Y nadie permanece en nuestra vida porque sí.
Las personas nos encuentran o nosotros las hallamos sin querer, sin haber programado la hora en que las encontraremos.
De este modo, lo que podemos pensar es que existe un destino, en que cada uno encuentra aquello que es importante para sí mismo. Las personas que entran en nuestra vida, siempre entran por alguna razón, por algún propósito.
A pesar que esa persona que entró en nuestra vida aparentemente no nos ofrece nada, ella no entró por casualidad, no está pasando por nosotros solamente por pasar.
El universo entero conspira para que los humanos se encuentren y rescaten algo unos de otros.
Discutir lo que cada uno nos traerá, no nos demostrará nada, y encima nos hará perder tiempo, desperdiciando la oportunidad de conocer el alma de esa gente.
Conocer el alma significa conocer lo que sienten las personas, o lo que ellas realmente desean de nosotros, o lo que ellas buscan en el mundo, pues sólo así es que podremos tenerlas enteramente en nuestra vida.
Necesitamos de los amigos para que nos enseñen, para compartir, para ayudarnos, para alegrarnos y también para cumplir nuestra mayor misión en la tierra: “Amar al prójimo como a tí mismo". La amistad es algo muy importante en la vida del ser humano; sin ese vínculo, nosotros no tenemos armonía ni paz.
Y para que eso suceda, es preciso que nos aceptemos en primer lugar, y después miremos a los demás y nos reflejemos en ellos.
A veces, esas personas entran en nuestra vida de manera tan extraña, que hasta nos intrigan. Mas cada una de ellas es especial y aunque su aparición sea breve, seguramente algo nos dejará.
Observa tu vida, comienza a recordar a todos aquellos que ya pasaron por tí, y lo que cada uno dejó.
Tú estarás buscando tu propia identidad, que se fue formando de a poco, con los momentos que acontecieron en tu vida, y que hasta hoy intervienen en tu camino.
Pasamos por varios momentos en nuestra vida. Momentos éstos que nos marcan de una forma sorprendente, nos transforman, nos conmueven, nos enseñan y muchas veces, nos duelen profundamente.
Cuando sientas que alguien no te agrada, dale una segunda posibilidad para conocerlo mejor; podrás tener muchas sorpresas al brindarle otra oportunidad.
Cuando sientas que alguien es especial para tí, dile lo que sientes, y habrás creado un momento de felicidad en la vida de esa persona.
No dejes para mañana las cosas sin hacer, podría ser demasiado tarde. Haz hoy todo lo que puedas.
Abraza a tu amigo, a tus hermanos, a tus hijos. Muestra una sonrisa a todos, hasta a tu enemigo.
Si decides amar, ama lo que es válido, vive cada minuto de ese amor, sin medir esfuerzos.
Siéntete alegre todas las mañanas, aunque el día no prometa nada nuevo.
¡Presta bastante atención a todas las personas; ellas podrían traerte tu tan esperada FELICIDAD!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)